La carga fiscal sobre los equipos deportivos locales puede afectar su competitividad. En España, el impuesto sobre la renta de las personas físicas puede influir en la capacidad de los clubes para atraer y retener talentos. Por ejemplo, el FC Barcelona pagó alrededor de 120 millones de euros en impuestos en 2020.

Esto puede llevar a una mayor carga para los aficionados y patrocinadores. La necesidad de reformas fiscales para apoyar el deporte local es evidente. Un enfoque más equitativo y sostenible podría incluir exenciones fiscales para los clubes que inviertan en programas de desarrollo juvenil o en infraestructuras deportivas.

Esto no solo beneficiaría a los equipos sino también a la comunidad en general. Es hora de replantear la política fiscal y su impacto en el deporte local.