La política fiscal de los estados en México ha sufrido cambios significativos en los últimos años. Los gobiernos estatales han buscado diversificar sus ingresos y reducir su dependencia de la federación. Un ejemplo es el estado de Jalisco, que ha implementado un impuesto sobre la propiedad inmobiliaria. Esto ha generado un aumento en los ingresos estatales y ha permitido invertir en infraestructura y servicios públicos.

Sin embargo, también ha generado críticas por ser regresivo y afectar a los sectores más vulnerables. Es importante que los gobiernos estatales sigan explorando nuevas fuentes de ingresos y políticas fiscales que promuevan el crecimiento económico y la equidad social.